Me llamo Daniela y me gusta escribir cosas que jamás terminaré, mirar el sol para preguntarme si algún día saldrá por el lado opuesto, también pedir deseos cuando sale la primera estrella y el aroma del chiquitín de frutilla, odio esperar la micro, los horrores ortográficos y la gente demasiado tierna, pero sin duda me molestan los baches en las calles.
Tengo 17 años y soy un poco extraña.